Recuerdo de hace un tiempo:
Abraham es un hombre de la calle, duro de pelar ha sufrido todos los estragos de una vida sin cuartel.
Es amigo mío desde que hace un par de años le partió la cara a un tipo que me había robado, desde entonces nos tratamos con cariño. Mis palabras de amigo y mis retos de poco han servido para sacarlo del precipicio en que cae cada día más.
Yo había pensado en tomarle una foto, con su permiso, para mostrar su cara marcada por la lucha sin tregua y en algunas modestas y siempre insuficientes palabras describir lo que su vida ha sido,es y como yo lo veía.
Hoy día se lo he pedido y accedió gentil, le pedí que se pusiera hacia la luz y saque está foto.
Al mirar después la foto me di cuenta que ese no es el Abraham que vemos en persona material, las marcas y los estragos casi no aparecen, no es el hombre sufriente y lamentable, con un tristeza profunda de vivir, al borde del colapso definitivo que impacta y desespera.

