
Por deformación profesional, leo cuando leo literatura , buscando mucho más ideas que la técnica expresiva, de todas formas hay escritores que se dejan leer por mi mismo con fluidez hasta el punto de hacérseme imposible dejar el libero en cuestión, con P Roth me sucede exactamente eso, como me sucede con Mario Vargas Llosa,
Un libro que se lee de una o dos sentadas, nunca aprendí a leer en diagonal, bien masticado magnífico según lo sentí.
¿Qué puedo decir?
Complejidad, complejidad y complejidad. El caso es interesante ya que en alma de izquierda estadounidense como la de Roth parece ya estar definitivamente instalada la consciencia de lo complejo, esa sensación de incertidumbre, esa indefensión ante lo impredecible, como en el film Match Point de W. Allen, en el libro El Plan Infinito de I Allende, en el film Forrest Gump con Hanks, etc.
La incertidumbre, la complejidad, del mundo natural que estamos inmersos y de las sociedades que han resultado de nuestra masiva interacción son el tema de la especie humana hoy en día.
Es interesante ya que en estos tiempos de crisis económica hay muchos izquierdistas y/o progresistas latinos que aún piensan que el comportamiento del sistema económico global se puede regular a voluntad para evitar crisis futuras, ignorancia que provoca indignación.
Mirado desde un punto de vista evolutivo, año este 2009 de Charles Darwin, es un libro donde se plantea la desaparición de formas de vida típicas de los años 50 del siglo XX en EEUU y que también la selección (evolutiva) tiene que ver no solo con la virtud sino que también de la suerte buena o mala en las elecciones y las decisiones por intrascendentes que parezcan.
La reluctancia absoluta del protagonista ante la religión, se cita apasionadamente el discurso de B Russel, su férrea defensa de sus derechos individuales, su poca tolerancia a compartir con la diferencia y colaborar con el medio ambiente hicieron del joven un ser poco adaptable a la época que le toco vivir, visto de hoy según Roth la historia le ha dado al virtuoso joven protagonista la razón y esa es la indignación del autor.
Y es que el hombre no existe sino que en el horizonte de su pueblo (H. Plessner).
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