EL DIA QUE PARTIAS

El día que tu partías amaneció casi  como cualquier día, mezcla de invierno y verano, primavera al fin, un poco resfriado, sábado de Septiembre,  tercer milenio.Semi dormido escuchaba voces de familia, más alegres que tensas esta vez, tú lo habías pedido la noche anterior: disfruten  la ocasión. 

No es evidente disfrutar la partida de un hijo o un hermano, pero los tres de alguna forma seguíamos tu consigna. Durante la maña tuve de ir a recoger tu pañuelo donde el sastre, a pie por  la traicionera primavera pensaba en los buenos momentos, los grandes momentos, pasados junto a ti, son muchos.

 Muchos tienen que ver con las ciudades del mundo, siempre son días de sol, días radiantes de sonrisas, levedades variadadas, donde este mundo parecía el paraíso terrenal, momentos de rosas, claveles y oros.  

Un MBA, una misa, un sacramento más, una fiesta, un comedor, un colchón, un refrigerador, una deuda por unos cuantos años, regalos varios y zas cataplum!, te lanzas a formar una familia independiente.

 ¿Te acordarás de nosotros?, yo se que sí. Nosotros por nuestra parte no podremos dejar de pensar en ti.

 Que seas feliz hijo y cuando no lo seas, que seas fuerte y cuando eso no baste  cuenta con nosotros. (GR. SEPT 2005) 

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