TIEMPO Y DEVENIR

Para Solimán, el paquidermo protagonista de la penúltima novela de José Saramago: “El viaje del elefante”, el tiempo voló durante  su largo viaje desde Portugal, un Portugal en esos tiempos gobernado por el Rey Juan, a Viena la corte del archiduque Maximiliano en aquellos años regente de España. El tiempo, digamos mejor el aumento de la entropía, mató a José Saramago y nos matará a cada uno de nosotros es una de las pocas certezas que tenemos y con la que vivimos, eso hasta que descubramos los medios para una vida eterna o a lo menos una  vida que tienda a la eternidad, algo aunque no del todo descartable con los avances de la genética y la nanotecnología,  sí poco probable pues evidentemente  iría contra natura considerando que según todas las teorías cosmológicas, el universo, sea este universo único o uno de varios de un multiverso va hacia el aumento de la entropía, desorden,  o sea hacia el fin de la historia.

Pero ¿será en efecto el sentido de  la flecha del tiempo el sentido de la flecha del aumento de la  entropía en el universo?, ¿acaso el tiempo existe o solo es un invento nuestro?. Nacemos como el universo con baja entropía, bajo desorden, y morimos en alta entropía, alto desorden en nuestro cuerpo, cuando el viejo cuerpo ya no es capaz de controlar y reparar ni células ni órganos. Este fenómeno de tendencia hacia el desorden  sucede análogamente con los regimenes políticos sociales los  que suelen nacer con un ideario firme, concreto y consistente, ordenado en principio racionalmente pero después fatalmente  van palideciendo los ideales y esperanzas en su interacción con el medio y se desintegran en medio del desorden, un caos que da origen a otro sistema de ideas, es el juego del paraíso en la otra esquina, vamos saltando de sueños de paraíso en sueños de paraíso. Sucede en este mismo momento con el universo, nacido de un Big Bang en un punto ( se habla de punto para simplificar) de  baja entropía  que explota se expande y se enfrìa y va imparablemente hacia un final de alta entropía. 

La vida es tiempo que transcurre, ¿si no lo es, que es?. La vida es devenir, lo dijo Heráclito: “todo se halla en un proceso de devenir y transformaciones permanentes (en el tiempo)”, a partir de lo cual podríamos matizar audazmente, podríamos apartar el tiempo y decir que entonces la vida es solo devenir, que el tiempo es un parámetro inventado por los seres humanos para comprender y modelar la realidad pero que  no existe, antes de Isaac Newton el tiempo no era una variable en los modelos mateáticos de la física, no existió para Amanda durante los cinco minutos de eternidad en el  encuentro con José (Canciçon de V. Jara), no existe durante los instantes de la  “pequeña muerte” con que culmina el sexo , no existe cuando amamos intensamente y nos miramos a los ojos con el corazón encogido de una feliz angustia, no existe antes del Big Bang, ni después de la muerte, tampoco si caemos en un agujero negro, ni para ninguna otra eternidad, eternidad esa fatigada esperanza según Borges.

En este marco entonces existen solo sucesos, acontecimientos que cuando son muchos y variados el tiempo pasa rápido como de seguro le sucedió a Soliman el elefante durante su largo viaje a Viena. Si en cambio el devenir es escaso, el cambio casi nulo, tenemos la sensación que el tiempo no pasa, pero detengámonos un poco, este no transcurrir  esto es solo una ilusión ya que la interacción química, eléctrica, mecánica constante con que  nuestro cuerpo soluciona todas la necesidades para mantenernos vivos, entre sus células y órganos  con el medio es indudablemente un devenir y transformación  permanente, Karl Popper decía que el objeto de vida es solucionar problemas, que  bastaba ver la constante actividad del cuerpo para mantenserse vivo para comprenderlo, aunque no estemos consciente de ello, que si lo estuviéramos y necesitáramos actuar en consecuencia no podríamos hacer otra cosa que solucionar durante cada milésima de segundo todas situaciones que exigen la mantención del cuerpo en funcionamiento.

El devenir es creador de adaptación, orden, vida. En sus propias palabras lo dijo Niezsche  con la exaltación de una vida guiada por el  espíritu dionisiaco  consciente del devenir libertario ajeno totalmente al Ser de la metafísica Socrática (y posterior) en que el tiempo no transcurre y todo permanece  inmovil ad eternun, lo dijeron los liberales con su orden espontáneo creador de orden natural  a partir de una complejidad dinámica e impredecible, lo dijo Darwin con su selección natural ordenando desde abajo hacia arriba un complejo e inextricable proceso de adaptación de la vida cuyo norte no es otro que la sobrevivencia. Finalmente  la ciencia  con sus  conceptos de interacción y emergencia  nos dice que el tiempo, como casi todas las leyes y parámetros y variables  de nuestra realidad macroscópica en donde nos movemos, es una característica emergente de la realidad caótica y casi mágica de la mecánica quántica donde el tiempo no existe solo el devenir.  Así pues todo mirado desde la lejanía de la evolución no importa el tiempo que pasa de acuerdo a nuestros relojes colgados en nuestras paredes, torres, asidos en nuestras  muñecas, contando dìgito a dígito en nuestros celulares y computadores, lo que importa es el resultado del devenir, de las inextricables interacciones, es ese cambio el que interesa ya que es adaptación y orden renovado permanentemente.

Muchos de nuestros modelos elaborados acerca de la realidad contienen la variable tiempo, no todos por ejemplo E=mc2, nosotros mismos viviríamos un “tiempo” limitado, pero si se mira desde el punto de vista del devenir, podemos afirmar que vivimos un devenir limitado cuya frontera es el cumplimiento de la misión  reproductiva que nos demanda  la especie, así también las matemáticas  no hay  nada de temporal, ni el teorema de Pitágoras, ni el cuadrado del bibomio, ni otros artefactos matemáticos  son función del tiempo.

Nada de esto a inicios de  este siglo XXI es un problema zanjado por supuesto, algunos creen que el tiempo como variable fundamental no existe como se plantea aquí, lo que los conduce hacia un multiverso donde a cada universo sus propias leyes naturales y tiempos. Otros en cambio creen que este universo es único y el tiempo es real y existe como variable fundamental de la realidad o que en su defecto el tiempo es el mismo para todos los universos del multiverso.

Para Dios el tiempo no existe, el pasado, el presente y el porvenir estan todos reunidos en la eternidad,  el espacio tampoco existe según aquellos que tienen el don de la  fe. 

 ¿Estaremos solos frente al devenir ciego e indiferente con  nuestros intentos inacabables  de racionalidad en el mar inmenso caótico que es el  universo en expansión ineluctablemente hacia la máxima entropía que es el morir?

No podemos responder con certeza absoluta, pero en el camino por comprender nos encontramos con la belleza de pensar y vivir siendo felices de vez en cuando de cuando en vez con solo tenernos.

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