Hasta la próxima…

“Hasta la próxima vida” me dijo hace poco una amistad, había un dramatismo sincero en sus palabras.

 Me quedé pensando que tal vez tengamos otra oportunidad, dicen alguna teorías  que después del Big Bang puede generarse otro Big Bang desde nuestro propio universo a partir por ejemplo de algún agujero negro  u otro Big Bang  a partir de una vibración cuántica una vez alcanzado el vacío casi absoluto dada la expansión acelerada del universo, habrá que esperar algunas decenas de miles de millones de años para que las grandes casualidades que hacen posible esta vida en este universo puedan, probabilidades mediante, hacer que los caminos vuelvan a encontrarse. 

 Mientras tanto los físicos en el LHC aumentando la energìa y la luminosidad de sus racimos de particulas que chocan una y otra vez, se sumergen en miles de millones de datos que emergen tratando de buscar hoy en el presente lo que sucedió en el pasado que nos pueda dar alguna luz sobre lo que podría ser nuestro futuro, podrán tal vez encontrar otras dimensiones y porque no universos paralelos con otras leyes, otras constantes físicas donde existirían seres autoconscientes que pensaron en algún momento ser los únicos de la creación

Es una búsqueda en la mente de Dios

“Hasta la próxima vida” me dijo hace poco una amistad, había un dramatismo sincero y mucha fe en sus palabras.

Tomas pues este vals que nos regala el genio de Leonard Cohen a partir de un poema de otro genio Federico García Lorca

TOMA ESTE VALS – LEONAR COHEN
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s