Ese Gato y otras yerbas

No way, me dijo aquella vez, no hay por donde leí, no hubo caso, tanta poesía, letras, textos, citas citables y música ambiental para nada.

 “Te va a salir caro”, me dijo la bella y joven damisela, por cierto yo no tenía que ver en su asunto, quien calla no otorga.

Los libros que no se leen, nos culpan nos señalan con el dedo, los escondo para que no molesten. Algunos me persiguen en sueños

 Yo no era lo que ella había imaginado, ella tampoco.

Ese gato viene todos los días puntualmente a que le dé leche y comida, seguidamente se duerme en un sofá y  a veces se caga en mi oficina, deja un olor infernal. Se va muy  campante sin despedirse.

Esa perra me destroza la ropa con su cariño caótico.

Esa luna que anoche miré por telescopio, desde la plaza pública a la salida del metro, tenía cráteres, era pálida y montículos. 300 pesos

Esa anciana mujer con demencia senil o Alzheimer me dice lo que se le antoja y hasta me golpea. A veces la sorprendo riéndose en silencio.

Esa niña agraciada de ojos claros y pecas, me sonríe y hasta me acaricia en público, cada día pienso más en ella.

Esa twitera no me lleva de apunte.

Esa botella de vino tinto me espera, no es mía lo sé.

Ese jarrón partido esculpido por el terremoto

Esa espera

Esa

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