Adiós Don ANIBAL QUIJADA

Gentileza Don Vicente Guerrero Gonzalez / Créditos Don Roberto Arizmendí

Vicente Guerrero | febrero 1, 2012 a las 11:43 am |

Comparto a ustedes la noticia de que Don Anibal Quijada terminó su camino en este mundo el día 31 de enero de 2012. Ojalá este medio sea una forma de poder reunir esas pláticas interminables que tuvimos con Don Anibal.
Desde la muy noble y leal Ciudad de México.
De mi consideración

MICP | febrero 1, 2012 a las 11:27 pm |

Estimados, mi tío abuelo Aníbal Quijada dió su último aliento de vida en su hogar, en Chile, la tarde de ayer tras haberse sentido un poco mal del estómago decidió recostarse y así, se fué en el descanso…su funeral fué emotivo, con tangos y palabras de aquellos que lo conocían, y un infaltable brindis en su honor..

https://guillegg.wordpress.com/2007/11/07/amor-y-militancia-anibal-quijada/

¿De adonde salió este amigo de Don Anibal Quijada que no compartió sus luchas, ni sus convicciones primeras y tal vez tampoco las actuales?

 Del Barrio Brasil de Santiago de Chile, de la vereda, de la cuneta, de la plaza misma y  de las calles aledañas, lugares en que nos eternizamos en largas platicas cargadas de humor de recuerdos en que nunca o casi nunca tocamos aquellos temas que nos podían separar y en que algunas veces, pocas, yo podía contar mis anécdotas.

 El apoyado en su bastón y yo en mis dos pies, me dijo un día que cuando uno es abandonado por el instinto sexual se acababa el instinto de lucha, será por eso tal vez que los franceses de a pie gustan de autoridades con prontuario sexual, también me decía que no quería vida eterna, vida más allá de la vida, ¿para que seguir si se puede descansar? Una vez me contó como convenció a alguien de que para ganar en la ruleta del casino había que jugar y hacerle el amor a la mesa apretándose a ella. Otra vez me reveló el secreto, historia provocadora de larga duración, de iniciación de la masonería.

 Me contó largamente sus experiencias en Punta Arenas en el campo de prisioneros que dio origen a su libro Cerco de Púas, Don Anibal era Comunista, su vida  en México, su vida en la administración pública previa al 11 de Septiembre de 1973, sus diferencias conla Democracia Cristiana aquella de la revolución  en libertad, socialismo versus socialismo comunitario,  los antagonismos con la Iglesia Católicay los masones.

 Me contó su historia de amor con Estela, amor del puro, que dio origen a su cuento Amor y Militancia, un gran amor si aún en sus últimos años la recordaba.

 Don Aníbal amaba Chile, amaba su patria, sus gentes.

 Me cuentan que Don Aníbal partió dulcemente  en el mítico Barrio Brasil de Santiago de Chile, como habían sido, creo, sus últimos años en paz sin esperar ni desear vida eterna.

Cada vez que por alguna razón iba al barrio Brasil esperaba verlo en el horizonte de la calle Huérfanos, su figura con bastón caminado suavemente a pasito lento y entonces acercarme para vivir unos grandes momentos. Ya no será posible, pero queda en mi recuerdo y eso de alguna forma es persistencia de su vida.

 Adiós Don Aníbal, con una botella de tinto y un abrazo

GRAZNIDOS

24 Respuestas a “Adiós Don ANIBAL QUIJADA

  1. María Quijada Soto

    ¿La historia es que comienza cuando te la cuentan?….¿ La historia comienza cuando naces y los astros se confabulan para marcar tu protagónico destino?… Ese protagonista que puede ser a veces bueno, un poco malo depende de donde comiences a narrar la historia, a rodearlo de circunstancias, y a verlo con ojos diferentes. Sin embargo; la historia de Anibal, mi padre es justamente la de un narrador de historias, de un hombre que descubrió, en el afán de las hormigas almacenando laboriosas la seguridad de su vidas, su propia vocación de juntar las letras, creando silabas, luego el milagro de una frase, y el torrente de una prosa . Así, en ese ir y venir escribe cientos de relatos, principalmente sacados de experiencias vividas y otros de la fantasía. Relatos llenos de vida y tan actuales como “La danza Cósmica”, mi preferido.- Publica en el diario Excelcior de México, bajo el pseudónimo de Sandy Point , cuentos de Chile , pinceladas semanales que alumbraban un recuerdo… Escribe su primer libro “Cerco de Púas” que es galardonado en Cuba con el premio “Casa Las Américas” en la Habana.-
    Nos regaló una infancia colmada de sorpresas, con navidades espléndidas, en que curiosamente, solo él conocía el funcionamiento de los novedosos regalos que nos traía el viejito Pascual, Y aquellas travesías en grandes navíos , cruzando entre témpanos que asomaban sus picachos por los mares violento del sur, entonces jugábamos que eran seres que emergían de las profundidades solo para vernos pasar.- El era mi super héroe, imbatible , el que todo lo sabía y solucionaba . Protector, amigo cómplice, faro en mitad de las tormentas.-Era un declarado ateo y sin embargo, me llevaba a mi colegio cada día, y compartía con las monjitas que le trasmitían la palabra del Señor, cooperaba con ellas ya reparando el campanario o surtiéndolas con manteles y cirios para celebrar el Santo Oficio, acto que me blindaba por el resto del año escolar, con la madre superiora.-Me dejaba frente a los espejos en la sala de ballet y volvía más tarde por mi, persiguiendo un helado en copa metálica y con cucharita plana en aquella cafetería de la Plaza Italia.- Me enseñó a leer, a sacar el tanto por ciento , a ensayar largas horas, la que sería mi firma definitiva. Me enseño a jugar a la ruleta y volvíamos cargados de fichas, gracias a martingalas que inventábamos al momento: pasar y tocar al “negrito de la suerte”, Subir y bajar tres veces los peldaños que llevaban a las cajas, saludar a una señora rubia, etc, .Cuando apareció Elvis fue mi turno y le enseñé a bailar Rock•n•Roll, eso lo hizo muy feliz, porque se moría de ganas de aprender y practicaba con mis tías y amigas en el Estadio El Llano .
    Y por esas cosas de la vida fui la preferida de su corazón, fotografiada en cada etapa de mi crecimiento cogida de su mano…También fui la que lo vio apagarse y despojarse de sus recuerdos ,la que lo vio partir poblado de historias y conocimientos, libre, sin obligaciones ni ataduras, insistiendo en vivir solo a su avanzada edad, creativo, amante de la vida, generoso ,inteligente, amigo de los amigos que lo adelantaron en su viaje final y hoy estarán felices de reencontrarse en las celebraciones de los 94 años, brindando con un Pinot y escuchando aquello que tanto le gustaba: “ Sentado frente al mar / mil besos yo le di/ después le dije adiós/ , todo termina aquí/ y ella me dijo así:”

    María

  2. María

    Cuando uno lee esto que has escrito uno no puede menos que dar gracias por tener la oportunidad de vivir.

    Es para mí un honor que hayas escrito en este simple blog

  3. Se ha creado UNA PAGINA PARA DON ANIBAL EN ESTE BLOG (Ver encabezamiento)

    https://guillegg.wordpress.com/don-anibal-quijada/

  4. Adios Don Aníbal Quijada:

    Qué gran persona, un amigo sincero y noble a quien sólo se le podría olvidar si no le hubiera querido pero su carisma tan grande siempre hizo que se quisiera tanto y que se le pudiera seguir siempre hasta en este su último adios donde la gente vuelca su amor. Y como él decía, eh que con ehte viejo quien va a querer platicar. Pero cómo no ibamos a platicar así viejo como estaba era tan gentil, amable, sonriente, cariñoso tanto como si fuera nuestro propio padre y esa ternura que lo caracterizaba, ese volver a ser niño que siempre tuvo, pues es que realmente te hacía el tiempo ameno, te hacía soñar, te hacía reir y disfrutar el tiempo que podía compartir con nosotros como dice Vicente Guerrero, disfrutando una copa de vino y más si era vino Chileno, mmmm que rico. Quié no recuerda a Don Aníbal no es fácil olvidarlo sino sólo volver el tiempo atrás para recordar sus pláticas en la oficina, en las comidas, en los desayunos con la Mtra. Carmen Christlieb y todo el grupo de SEP, quién pudiera regresar ese tiempo y volver a vivirlo pero no, ya se fue y con él se fueron todos nuestros gratos recuerdos que siguen vivos en nuestro corazon y nuestra mente. Don Aníbal, que Dios te tenga en su Santa Gloria.

  5. Don Aníbal es para mi millones de recuerdos de buenos momentos, buenas pláticas, grandes comilonas, vinos y paseos. Era un momento feliz el que compartimos en México, y una sola vez que lo visité en Chile. Me cuesta asumir que ya no está… Cada ocho de febrero, en nuestro cumpleaños, celebrábamos la “eterna diferencia”, de 54 años, que nos separaba en edad… en todo lo demás, en ideología, en pensamiento, en manera de vivir la vida, de disfrutarla, de trabajar, eramos muy cercanos. Mi gran amigo, Don A, nunca podré olvidarte y siempre me quedaré con la pena de no haber podido estar más en contacto una vez que el Atlántico se interpuso entre nosotros.
    Me quedará siempre la gran felicidad, el gran privilegio, de haberte conocido!
    Elsa Corominas
    Desde El Port de la Selva, una tarde de miércoles de abril 2012

  6. María Quijada Soto

    Gracias amigas por el recuerdo y el sentimiento compartido. Anibal un hombre sabio sin edad ni tiempo. Como aquella canción:
    No soy de aquí, ni soy de allá
    No tengo edad , ni porvenir
    y ser feliz es mi color de identidad
    María Quijada

  7. Angélica Anabalón

    Que bellas palabras en recuerdo de mi gran y querido amigo Aníbal, extraño sus charlas semanales, acompañadas de una copa de pinot…. María, su hija, mi querida amiga lo describe tal cual, con el sentimiento de una hija que dio todo por él…. Bendiciones amiga!!!

  8. Link de un video de Aníbal disfrutando con los amigos: http://www.youtube.com/watch?v=DF0JrikA7So

  9. se te extraña viejito lindo ,no tengo con quien compartir nuestras comidas favoritas ,longanizas y prietas con papas y chicharrones ,solo me quedan buenos recuerdos ,nunca seras olvidado y como tu decias ,UN ABRAZOTE

  10. María Quijada Soto

    Don Anibal y su hijo menor en un nuevo aniversario. Su hijo Osvaldo partió en el 2004, y hoy estarán compartiendo todos los espacios y los tiempos.

    María Quijada S

  11. Don Anibal me habló varias veces seguidas de su hijo Osvaldo en la Calle Huerfanos, me habló de unos seres de luz y de que en una fecha dada su hijo vendría a visitarlo, lo hizo con convicción.

    Hasta que cuando se dió cuenta de que yo estaba más o menos convencido me dijo. “Eres muy crédulo” y nunca más se tocó el tema.

    Así era Don Aníbal, genial

  12. María Quijada Soto

    Un bello cuento de Anibal para sus amigos sobrevivientes

    A M O R C O S M I C O

    “Y miré, y he aquí que venía del norte un torbellino de viento, y una gran nube, y un resplandor alrededor de ella; y en su centro, esto es en medio del fuego, una especie de metal brillante”. EZEQUIEL.

    El cuerpo brillante se posaba en la cima del cerro próximo. Otros fulgores, encegueciendo, se desplazaban a baja altura.
    El resplandor hizo día la noche, animales parecidos a monos se asomaron cautelosos desde las cavernas. Sus cuerpos, de escasos pelos, temblaron ante lo desconocido. Volvieron al rincón más oscuro y se acurrucaron apoyándose unos en otros. Y esperaron anhelantes. Uno de ellos, agarró firmemente una piedra entre sus manos velludas.
    Un sonido extraño inundó el lugar. Cruzaba los campos, pasaba por el ramaje de los árboles y alcanzaba el fondo mismo de las cavernas.
    Eran notas musicales de una suave melodía que por primera vez llegaba a oídos de estos seres.
    Los homínidos se fueron tranquilizando
    Algo más vibró en sus mentes, dentro de las cabezas chatas y los ojos pequeños, en las hondas cuencas, por las tupidas cejas que caían sobre los párpados.
    Se movieron vivaces.
    Era un llamado a salir como cuando el sol entra al amanecer en las cavernas o está la bestia cerca, la apetecida caza.
    Movieron la cabeza y se hicieron guiños. Luego, fueron saliendo emitiendo chillidos de contentamiento.
    Afuera la claridad inundaba.
    Era algo más que la luna cuando brillaba, enorme, como suspendida en el lugar.
    Entonces se detuvieron sorprendidos.
    Rodeando las cavernas, había otros animales, como ellos parados en dos pies, de largas cabelleras rubias, que los miraban fijamente mostrando los dientes en un gesto desconocido que, sin embargo, no inspiraban agresión o temor. Eran hembras, de piel blanca y relucientes, de redondas caderas y firmes senos.
    Ellas levantaron un brazo y los homínidos sintieron la necesidad de acercárseles.
    Caminaron lentamente, las espaldas encorvadas y los brazos caídos a lo largo de las piernas. Cuando estuvieron próximos se detuvieron oliendo. No, no había peligro. Más bien eran apetecibles. Pero un cierto recelo a esa carne desconocida, los retuvo.
    Entonces, los extraños seres, casi de la estatura de ellos, comenzaron a inclinarse a un lado y otro en un vaivén parecido al cimbrar de los árboles con la suave brisa, pero ahora eran esos sonidos melodiosos los que reemplazaban al viento.
    Los primitivos no tardaron en imitarlos y pronto todos bailaban en cadenciosa danza
    Como siempre sucedía en las noches brillantes sintieron la necesidad de acoplarse. Por la espalda agarraron las caderas de sus hembras y las hicieron inclinarse hasta que ellas apoyaron las manos en la hierba. Luego, sin soltarlas, se aprontaron a poseerlas. …
    Pero, entonces, los seres rubios les hicieron señas con las manos que ellos no entendieron.
    Una de ellas se acercó al macho más fornido y tomándolo por los hombros lo hizo mantenerse firme, erguido. El, desconcertado, no opuso resistencia.
    Luego, cruzó los brazos alrededor de su cuello y mirándolo a los ojos, con el rostro encendido y los labios entreabiertos mostrando los pequeños dientes, en ese gesto extraño que inspiraba confianza, siguió rozándolo en leves contactos al compás de la música.
    El homínido sintió como ese cuerpo lo inundaba de calor en una sensación desconocida. Toda su piel quería ahora el contacto. Alargando lo brazos velludos, instintivamente, los cruzó tras las espaldas de ese cuerpo vibrante y con sus manos lo agarró ansioso. En ese momento sucedió. Algo tembló en su cara y sus labios se distendieron imitando el gesto.
    El deseo se acrecentó. La hembra, integrada al instante, separó las piernas y apretándose hacia él, lo dejó hacer.
    Los demás, que habían permanecido expectantes, imitaron. La extraña y dulce sensación los invadió. También en sus rostros, como un don venido desde lo alto, apareció la sonrisa.
    En esa aproximación diferente, mirándose a los ojos, conocían una forma de ser felices e intuían su satisfacción.
    Había en todo esto mucho más. En el momento no tenían porqué ellos comprenderlo. En ese primer encuentro, la bestia se hacía humana.
    Porque ellas, en el generoso mensaje, enseñaban la complementación perfecta de dos cuerpos, el amor, la belleza y despertaban las almas a un mundo de comprensión y entendimiento.
    Desde entonces, el hombre levantó el rostro y miró hacia las estrellas.
    Desde entonces, también, buscaría infructuosamente comprender a ese ser singular que tiene el universo en los ojos y fulgores de celestialidad en su mirada y, a veces, reflejos de la animalidad compartida.

  13. Excelente

    Gracias por el honor que se hace a este blog

    Un abrazo

  14. Nuestra especie cuando realiza el acto reproductivo lo hace cara a cara, mirándose a ratos, es algo más que una función de conservación son también dos almas que se encuentran…hacemos el amor.

    A veces lo olvidamos o no estamos conscientes, pero aún el peor de los casos hay un momento cara a cara, mirada a mirada, eso creo, eso quiero creer

  15. María Quijada Soto

    enía 12 años y aún me hacia la dormida después de cada sobre mesa, para que mi padre me cargara en brazos hasta el segundo piso, la escalera tenía una curva pronunciada al avanzar ,y ahí el pobre, acomodaba el bulto que era peso muerto, recuperando fuerzas para alcanzar la meta, cuando estaba a tres peldaños, aliviado silbaba como un ruiseñor .Más; en cuanto me dejaba en mi cama, yo milagrosamente despertaba y volvía a bajar a compartir con las tías, que lo recibían con exclamaciones jubilosas, como un héroe de novela o de un romántico film . Años más tarde, casada y con mis hijos pequeños, nos reunimos un grupo de familiares y amigos y lo visitamos para los festejos del fin de año 72, en Punta Arenas. . En uno de los tantos paseos, nos aventuramos por la Cueva del Milodón. Los niños corrían desenfrenados gritándole al eco y trepaban por las escarpadas paredes rocosas Subí para protegerlos temiendo que sufrieran una caída.. Sin embargo; ellos de repente ,estaban abajo y yo atrapada en una saliente, escuchando voces que me indicaban y animaban hacia un descenso seguro , entonces apareció mi padre súbitamente empequeñecido me ofreció su mano, , equilibrándose, calculando cual sería el siguiente paso, me arme de valor para bajar a su encuentro y cogidos uno del otro descendimos apuntalándonos, mientras él a penita intentaba silbar .Recién entonces, comprendí que el no era un super hombre, grande y musculoso como un día lo vieran mis ojos de niña, que silbaba cuando tenía miedo que quería hacer muchas cosas, cambiar otras tantas, solucionar la vida del mundo entero…. El sueño que impulsó su agenda casi un centenar de años.

    .En ese imponente escenario al final del mundo, ese día con mis propias alas me lancé a volar, así como lo hacen las aves rasando el mar. Hoy, hace un año que ya no está con su imagen terrena, y el reloj va marcando la hora como si fuera ayer, ni se ha percatado de ausencias. Porque en verdad don A vive en cada rincón que albergó su presencia, en las calles recorridas, y en la memoria de los que compartieron la magia de sus relatos como ciudadano del mundo- Gracias por ser mi padre. María,

  16. Hermoso comentario estimada María

    Hermoso fue también conocer a Don Anibal, tribuno como me gustaba decirle, algo que él no comentaba,elogio que recibía como si nada hubiera yo dicho, y empezaba entonces una conversación con su clásico “oye…” entonces me sumergía en sus interesantes siempre humorísticas historias, no importa en que esquina o en que lugar del barrio Brasil. Me gustaba verlo a lo lejos a pasito lento venir o alejarse cargado de vidas vividas sin rencores, con enorme sabiaduría.

    Estimada Maria yo no sé si Dios existe, pero si existe de alguna forma estoy seguro que en este mismo momento Dios complacido está escuchandolo y maravillándose de conversación, mientras Don Anibal le cuenta “Oye hallá abajo la gente no es mala, perdónalos porque …”

  17. María Quijada Soto

    Maria Quijada compartió un enlace.
    viernes

    Hoy sería tu aniversario 95 mi querido viejo. Descorchando un Pinot, levantamos las copas, para saludar el paso de tus años, que dejaron huellas imborrables, así como las flores nos legan su perfume, el vino su bouquet, el hombre sabio nos hereda su esencia y la entereza para enfrentar la vida.

  18. María Quijada Soto

    Tu que le decías “Tribuno” y compartiste con él .
    se ve lo mucho que lo apreciabas, no me hagas adivinar… ¡ dime tu nombre o firma tus textos que me gustan mucho.

  19. Ha pasado un año desde tu partida, con ella se fueron las profundas conversaciones y un buen vino para humedecer las palabras, contigo se fue gran parte de la historia… te extraño viejito lindo, viejo sabio y querendon, aqui estoy tratando de vivir la vida como tu… intensamente y llena de amigos, feliz y preparando siempre algo para hacer.. gracias por el tremendo legado de experiencias, por tu cariño unificador de familia…aqui quedamos los reveldes sin causa,

  20. manuel huertas angeles

    A un amigo entrañable lo conoci en médico ya que le vendía a mi suegro Pedro Mora libros jurídicos fue entonces qu,e tuvimos una amistad que nunca voy a olvidar con sus anécdotas que me contaba y los ratos que con vivimos en su casa en el conjunto condesa en la roma donde estes que dios te bendiga y te cuide que aquí este amigo te recordará por siempre.

    El mas sentido pésame a su familia.

    Manuel Huertas Angeles y Margarita Angelica Mora Sanchez.

  21. María Quijada Soto

    LE COMPRO SU ALMA
    Anibal Quijada C

    Como si se hubieran buscado, nuestras miradas se encontraron. Ella iba de pie, unos asientos adelantes, en el destartalado bus en que viajábamos. Al verme, su rostro se iluminó con una sonrisa abierta.
    Me levanté de inmediato ofreciéndole mi asiento.
    A medida que se acercaba, moviéndose graciosamente con los vaivenes, algo de mi se envanecía porque había más que contento en sus hermosos ojos.
    Cuando nos saludamos ella acarició mi brazo por unos instantes. Entretanto, mi mente hurgaba buscando el agradable recuerdo.
    El diálogo se inició amistoso y efectivo.
    Me incliné a escucharla.
    -Siempre esperé volver a encontrarlo -dijo-. No sabe lo alegre que estoy ahora. Se ve usted muy bien. Se diría que hasta más joven.
    Sonreí. La miré después y le dije:
    -Es usted la que está muy bien… Siempre interesante y animosa…
    Observé las diminutas arrugas que jugaban amorosamente bajo sus párpados y que tantas mujeres luchan por ocultar.
    Me acerqué aún más. Muchas preguntas vinieron a mi boca.
    -¿Cuánto tiempo hacía que no nos veíamos? ¿Cómo están sus familiares? ¿Vive donde mismo?
    Una sombra pasó por su rostro.
    -Sigo sola desde que murió mi esposo… A menudo lo recordábamos con él como uno de nuestros mejores clientes (?) .. -su rostro se iluminó-. Tan correcto y caballeroso. ¡Tanta confianza para nosotros nos conquistó desde el primer trato que hicimos!…¿No lo recuerda?… Yo era quien lo atendía… ¡Cuánto me agradaría que ahora necesitara de mí?…
    En ese momento, recordé. Realmente había tratado más con ella que con su marido, pues él rara vez estaba en casa. De esa relación en nuestros años maduros, todavía me quedaba una especie de cosquilleo.. Sin embargo, en esos días, yo iba allí por solucionar problemas concretos… Además, como dice el poeta, ella era “casada”.
    Ahora, me noté alerta. Presentí el inicio de una agradable aventura. No dejaba de asombrarme su comportamiento franco.
    Me oí decir:
    -Sería perfecto volver a contar con usted hoy… La acompañaré hasta su casa.
    Su gesto de aceptación y un ademán de su mano me llevó a tomarla del brazo, cariñosamente, como viejos amigos.
    Hasta que nos bajamos cerca del Parque Central , conversó de su esposo, de lo inesperado de su muerte y del profundo agradecimiento que le profesaba por haberla dejado en buena situación y con una actividad que la apasionaba.
    Caminamos por las calles tibias.
    El edificio estaba cerca. Subimos al segundo piso y entramos al departamento.
    Reconocí los muebles de la sala, un arrimo con cubierta de mármol, el retrato del difunto en un marco ovalado y un gobelino con motivos árabes.
    Le ayudé a sacarse el abrigo.
    -Siéntese, por favor… –me dijo ella-. Prepararé un trago para que platiquemos como en los viejos tiempos.
    En la sala, hacía calor de hogar.
    Fui a la ventana y corrí parte de la cortina. La habitación quedó en penumbra.
    A los pocos minutos, ella regresó. Traía unas copas…
    Nos acomodamos en el sofá.
    -¡Por este feliz encuentro! -dijo levantando el vaso.
    -El placer es mío, señora -le contesté-. Ya no volveré a perderme de aquí. Quizás hasta venga muy seguido….
    Un precioso mohín, lleno de promesas, embelleció su rostro.
    -Usted dirá -me dijo acercándose.
    Ella siempre había sido así. Tuve en ese momento la vaga sensación de comprenderla.
    Como si no estuviéramos solos, hablamos en voz baja de la situación en general, de las ansiedades que todos compartimos, de nuestras actividades. Cuando lo estimé oportuno, con ciertas vacilaciones, le hice la proposición.
    Entrecerrando los ojos, ella me miró unos segundos y sonrió asintiendo.
    -Aún más si quiere -me ofreció.
    -No, no es necesario -dije.
    En un murmullo me señaló las condiciones, igual que en otro tiempo. Yo acepté. Luego como si decidiera un acto fundamental para su vida, me miró largamente. Se levantó después con lentitud, tal si cumpliera un rito, caminó hasta el mueble conocido, abrió un cajoncito y extrajo de él varios formularios en blanco que puso frente a mí.
    Yo, sin titubeos ni preguntas, tomé la pluma que me ofrecía y firmé los dos ejemplares.
    Ella me miró muy excitada. Al devolverle los papeles colocó su mano en mi hombro.
    -¡Es usted encantador!… –dijo.
    Había ternura en su voz. Solemnemente, extendió un cheque.
    Yo, entretanto, metí la mano en el interior del saco y de la cartera separé unos billetes.
    -Señora -le dije-, cóbrese los intereses por adelantado más el dos por ciento.
    Ella pareció vibrar de gozo. Permaneció como en éxtasis unos instantes mirándome tiernamente. Confieso que de algún modo, yo participaba de esa emoción.
    -¡Oh! ¡Cómo sabe usted hacer bien las cosas y comprenderme! -exclamó-. Estoy segura que continuará siendo el mejor de mis clientes.
    Ciertamente yo no necesitaba ningún préstamo, pero me gustaban esos momentos. A nuestra edad habíamos llegado a la fórmula perfecta de la comunicación afectiva.
    Extraña forma de relación en verdad. Era como si en la naturaleza de ambos, primara una profunda necesidad de dar y recibir, una inclinación por mejorar la vida desde un acto primario.
    Al adorar ella su oficio de prestamista y ejercerlo conmigo, llegaba a mí con más hondura que en otras relaciones.
    Amor extravagante. De viejos solitarios.
    Mas, en cada operación de préstamo, ella me entregaba su alma económica.

  22. jajaja…Extraordinario!!! nos lleva de le excitación sexual al mundo de las finanzas, “alma economica”, muy bueno!!!

    Gracias por el buen momento, muchas gracias!!!

  23. Maria Quijada

    DON ANIBAL QUIJADA CERDA EN SU DÏA

    “Heredarán el viento” solias decir, talvez el del sur, que remece pellines con violencia y ulula en los cables de luz, ese que hacia reventar imponentes olas sobre el roquerío de Última Esperanza, donde empecé a crecer .o el viento que avanzaba y frenaba en las aridas tierras de Inca de Oro. el que vino a mi encuentro cuando me guiabas a mi primer colegio en Playa Ancha, llevándose tu sombrero; Al que movia mi pelo y se colaba por mi falda patinando la tarde sobre pendientes de asfaltos El viento una presencia envolvente que te impulsa , te limpia y te renueva., Hererdarán el viento que susurra y aterra, que delinea senderos, que golpéa y te frena.Libre como el viento. juguetón y contento. sigiloso, violento. curioso, díscolo.impetuoso insolente, Viaja colmado de susurros y aromas de confines lejanos. de idiomas que no entiendo, de músicas extrañas- Con el papá, lo heredamos todo y más. Navego como un ave con el viento a mi favor y voy ajustando las velas para alcanzar mi puerto. Una suave brisa viene , me acaricia y me toca. te llevará estas palabras que acaracoladas en tu oído mumuraran: Heredarás el viento mi viejo , compáñero, cómplice .- Será nuestro contacto más allá de todo límite por la misma eternidad…..

  24. Pingback: UNA HISTORIA DE AMOR/recuerdo de Don Anibal Quijada | GRAZNIDOS Weblog

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