SE ROBARON EL FONDO DEL PATIO

El fondo del patio

Ahí dormía plácidamente, cuando la voz mi madre embistió mi sueño, como viniendo de lejos: “¡se robaron el fondo de patio!”, la frase irrumpió en mis sueños como el pez negro entre medio de los peces de colores. Hay que decir que vivíamos en una casa con un enorme patio, el patio tenía frutales de casi todas las frutas, había un sector en que mi madre plantaba tomates, zanahorias, alcachofas, maíz y otras que ya no recuerdo. Al fondo del patio se agrupaban ciruelos, damascos, espesas matas de moras, terminaba el patio con una acequia

“¡Se robaron el fondo de patio” gritó mi Sra madre, “¡uuuyyy!” exclamó a su vez tía Cecilia, “¡por la chita!” seguidamente exclamó el tío Marcial

En el umbral entre el sueño y el despertar, trataba de comprender… ¿acaso habían entrado, durante la oscuridad de la noche, un grupo de bandidos y se habrían llevado los arboles? ¿Se habrían llevado la acequia? ¿las moras? ¿Habría ahora un estéril, un desierto, espacio de tierra en lo que era hasta apenas ayer un frondoso fondo del patio? ¿O abría acaso una oquedad, una nada incomprensible? Inquieto fin de sueño.

La mano de mi madre me tocó el hombro con cariño para definitivamente despertarme dulcemente, me dijo – despierta Wille que el tren parte a la 08.00 – y añadió – ¡fíjate Wille que se robaron el fondo del patio! – ¡No lo había soñado entonces, se habían robado el fondo del patio! ¡Me bajé de la cama, vistiéndome manejando apenas mi genética torpeza y corrí hacia el patio, llegué hasta el fondo el patio, allí estaban la acequia, las matas de moras, los damascos, los ciruelos!

Volví a la casa confundido y le pregunté a la matriarca – ¿que se robaron mamá? – respondió: – el fondo que estaba en el patio – ¿cómo? – Claro Wille, el fondo que estaba bajo la llave (de agua) a la entrada del patio – La Sra Madre se refería a una especie de gran olla, que en efecto ya no estaba, alguien había entrado en la noche y se lo había llevado

El tren a Cartagena partió a las 08:00 desde la estación Central de Santiago, adentro todos felices nos aprestábamos al día anual de vacaciones, felices hablando sin parar, del fondo del patio nunca más supimos…

GRAZNIDO

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