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DEPUIS TOUJOURS

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¿Desde cuando existe la poesía? – preguntó el poeta-  “depuis toujours”, responden los piececitos de niños azulosos de frío, desde siempre anochece y amanece   al compás del tiempo que da  la lágrima  la risa el triunfo  el fracaso la juventud  la ancianidad la salud  la enfermedad  el placer interruptus y otros coitos, si bien la vida mirada desde la perspectiva no es suma cero y la sociedad ni el PIB tampoco, eso lo aprendimos hace poco, el resultado individual es ciertamente cero, un cero que comienza  a la izquierda y termina a la derecha, pero nada ha de importarnos todo se transforma nada se pierde, solo la autoconsciencia individual que no está demostrado sirva para algo útil al universo o al individuo mismo, salvo es evidente para saber algo muy poco casi nada y para prolongar algunos míseros años el tránsito por el valle de la vida.

MI STEPHEN HAWKING

 

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La vida, ese transcurrir entre dos túmulos como lo dijo Vinicius unidos por múltiples bifurcaciones en el jardín de la vida (Borges), me llevó una mañana parisina a una librería tal vez en el Drugstore de Montparnasse, un año del que no quiero acordarme.

Allí vi un libro marcado por una vistosa cinta roja “Nouveau”, se trataba de la famosa “Une brève histoire du temps, subtitulada “Du Big Bang aux trous noirs” (Una breve Historia del tiempo, desde Big Bang a los Agujeros Negros). ¡Escrita por un científico del que jamás había escuchado hablar… en silla de ruedas!… Stephen Hawking.

En esos tiempos viajaba a menudo entre Burdeos y Paris, yo había pedido viajar en TGV en lugar del fatídico avión. Me bastaron dos viajes Paris-Burdeos para completar su lectura. Ese día al llegar a la Reunión con mis jefes en Paris no pude contenerme y les conté de la tremenda impresión y alegría que me provocó terminar el libro, libro difícil. “Cuando terminaste el libro seguro que “tu lui a filé une baffe a ton copain de voyage” (Le pegaste una bofetada al pasajero más cercano)” me dijo uno de ellos. Conversamos un momento el hecho que Hawking afirmaba que Dios de existir habría creado el universo con algunas leyes, que sin embargo una vez creadas tales leyes Dios no intervino nunca más. “Se trataría entonces de una trayectoria balística (no guiada)” acotó otro. Finalmente Hawking dijo que si la humanidad (él lo creía) encontrara en los próximos años la teoría del todo (la teoría en que un solo modelo explicaría desde las sub partículas atómicas (mecánica cuántica) hasta lo cosmológico (relatividad)). Si eso sucedía la humanidad habría cumplido con el mayor logro: “Saber lo que Dios pensó al crear el universo”… no hubo comentarios, tal vez un silencio lleno de esperanzas…

Trece años después apareció otro libro de S Hawking “El universo en una cascara de nuez”, lo compré en Santiago de Chile antes de viajar a la ciudad de Antofagasta en el Norte de Chile, esta vez en español y con hermosos gráficos. Hawking reconocía que éramos más complejos y menos profundos en nuestras sociedades, no se había encontrado la teoría del todo, Dios se alejaba, en alguna declaración a la prensa confirmó que era ateo. El libro era también monumental de divulgación científica e introducía las nociones de complejidad descubiertas en el siglo XX, el teorema de incertidumbre de Heissenberg, la teoría del caos y el teorema de incompletitud de Goedel. La incertidumbre era entonces ya parte de la ciencia.

Por supuesto que el contenido del libro a medida que lo leía se lo comenté extenuantemente a mi amigo Pepe de Antofagasta… esto porque en algún momento tuve la sensación de que al aceptar las complejas teorías de Hawking estaba haciendo un acto de fé, lo que alegraba considerablemente a mi amigo  … era Schoenstat.

Otros diez años después, ya no recuerdo con precisión, viviendo donde ahora vivo sin viajes, apareció “El gran diseño” de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow, otro libro excepcional. Esta vez partía afirmando que la filosofía había fracasado en la búsqueda del ser y que era la física la que la llevaba.

Planteaba una serie de teorías para mí revolucionarias entre otras:

  • En el principio (Bang Bang) no existió el tiempo había en efecto 4 dimensiones todas espaciales
  • Que más allá (antes) del Big Bang no procedía preocuparse ya que no había tiempo…
  • Que la teoría de las cuerdas (Teoría M) era la candidata privilegiada para llegar a explicarse el origen del universo y su evolución.

Finalmente Hawking nos detalla porqué existiendo la ley de gravedad se hace posible la generación espontánea del universo, Dios ya no era necesario para explicar la creación.

Han pasado pues muchos años, hace dos días Stephen Hawking falleció en Londres, fue en realidad una compañía de casi toda mi vida productiva llena de ímpetus, los años como dice el tango han plateado  mis cienes y toda mi cabeza.

Llegado a este punto es honesto concluir que me he quedado sin Dios y sin Hawking

Creo además muy probable que en algún momento del futuro volveré aceptar la idea de un Dios o a creer en Dios, en esas circunstancias Stephen Hawking no será para mí necesario

GRAZNIDO

ZZ

CUANDO LLEGABAN LOS FRIOS

 

brasero

Cuando llegaban los fríos por allá por Cisterna, paradero 25 de la Gran Avenida José Miguel Carrera, nos apilábamos todos, mi tía, mi hermano, mi madre y yo mismo en torno de un pequeño brasero circular de tres o cuatro patas con carbón, allí conversábamos entibiados por el carbón ardiente. El tío Marcial andaba por allí en eso de los pianos, las afinaciones, las compraventas de pianos, etc todo aquello que nos permitía comer, sobrevivir, ir a la escuela primaria a mí y a mi hermano, pasar buenas fiestas de fin de año, con regalos del viejito pesquero pascua, cenas fastuosas con Martini vermut o Cinzano, pan de pascua, ensaladas de papas con mayonesa, árbol de pascua adornado como corresponde con unas pocas bolitas de vidrio de colores, guirnaldas simples, motas de algodón y la correspondiente estrella plateada instalada en la cima del pino, alguna ropita nueva, carnes varias, en fin y los infaltables juegos artificiales: petardos, viejas, bombas y dos o tres voladores que introducíamos en una botella vacía a modo de plataforma de lanzamiento, lanzados se alejaban al cielo estallando en medio de luces o a veces solo sonido, una maravilla. También hay que mencionar que una vez al año, dos como máximo, era el viaje anual de vacaciones, este consistía en general un día en Cartagena, con viaje en tren con locomotora a vapor, provistos de cocaví hecho previamente por mi madre y mi tía, partíamos muy temprano el día señalado a la Estación Central de Santiago volvíamos llenos de aventuras y sensaciones, olas de mar y humos de locomotora. Era una linda vida, claro no teníamos refrigerador, no teníamos lavadora, sí había una artesa, nuestra cocina era de aquellas de parafina, de dos platos. Nosotros los niños no éramos conscientes de nuestras carencias materiales tal vez porque las del alma estaban bien.

Éramos una familia arrojada por la complejidad a una clase media que emergía, como entre muchas luchaba sin otro norte que progresar, llevar adelante tareas que no sabía exactamente quien las había impuesto, había unos mandamientos de la “ley de Dios” que eran en efecto una revelación, pero había más, había que cumplir en la escuela, lavarse, estudiar, hacer, lavarse las orejas, cortarse las uñas… Hayek diría que eran reglas instaladas inconscientemente en nosotros por la selección, por imitación.

No lo sé, pero pienso que esas conversaciones en torno del brasero de invierno fueron una sopa primigenia de lo que después fuimos, nos prepararon para el camino que íbamos a seguir.

GRAZNIDO

Y sin embargo

 

Y sin embargo nosotros los que no hemos visto tanto y nunca tendremos tiempo de ver tanto cada uno de los segundos de los días que en suerte nos tocaron, hasta que desaparezcamos, intentamos en el breve transcurso de una vida darle sentido al caos, de otra forma no podríamos disfrutar de las briznas de felicidad que somos capaces de crearnos con ayuda del azar rey del universo.


A veces queremos escribir a veces no nos da la gana, he visto caer un obrero de la construcción caer del sétimo piso y seguir con vida para mantener a su familia, un perro amputado por un tren arrastrarse durante años hasta morir de viejo, he visto a mi madre tocar para Elisa, a mi tía llorar en silencio apartada de todos y a mi tío tocar el minuetto de Boccherini y al mismo tiempo tocar en la quinta de recreo El Rosedal, he jugado con pelota de trapo en tierra congelada, he besado con amor y por amor he llorado, he visitado la casa en ruinas de mi niñez donde encontré solo desolación y sin embargo a veces he entrado a una iglesia para hablar con Dios y sin embargo

 

La Tenca y el Nogal

En aquellos años solía ser niño, a todos nos sucede, como a todos nos sucede tenía obligaciones de estudio, a veces una prueba de historia sobre todo prueba de historia, entonces en esas tardes de primavera, en la niñez todas las estaciones son primavera, después de almuerzo iba al fondo del patio, bajo ese enorme nogal  y comenzaba a leer y releer hasta memorizar,  caminando bajo el nogal los capítulos involucrados en la gran prueba del día a venir. Me contaron hace poco, una prima ya madura, que cuando yo estudiaba bajo el nogal una tenca  cantaba en lo alto del nogal , mientras yo cantaba mi lección, que un día escribí un poema a  esa tenca, poema que  yo olvidé y extravié como tantas cosas de mi vida.

SIN TÍTULO

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Como rocío caen tus palabras en mí, palabras, palabras de las que no puedo privarme, a veces evasivas, a veces felices, siempre melodías, sublime placer tu voz escuchar.

 Sin embargo,  recientemente he notado que el deseo  te quema, en tus palabras  desde un tiempo a esta parte subyace terciopelo ardiente, desde la lejanía me quemas, me paseo como tigre en celo enjaulado.

 Puedo afirmarte que a tu edad y en tu situación eso es normal, con el tiempo será peor, por eso insisto la solución es que seas mía a la brevedad.

me contaron

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He sabido que has llamado y como siempre has sido angelical, no has preguntado por mí, no has dicho que me amas que estás loca por mi, tampoco has dicho que deseas verme con la mayor premura y ni que me deseas furiosamente. Me han contado que como siempre tu voz era maravillosa como la de un angel.

Fue muy agradable saber de tí por otras personas que presurosas me contaron, así fue en efecto.

Estuve alegre por unos momentos, aunque hablaste como si yo no existiera para tí.